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1 de junio de 2009

Robert Graves revisited



Después de un finde con siesta bajo los robles, música de viento y cantos y alas, camino por las montañas, y pensamiento ingrávido bajo el paso de las nubes, como una cosa lleva a la otra, se pasa al Hanes Taliesin, y a William blake y los dioses antiguos, y de ahí a lo natural: sacar de la estantería La diosa blanca, aquella gramática histórica del mito poético.

Las manos acarician páginas amarillentas, o más bien amarillecidas, que conservan los rastros de mil lecturas, los frenazos de aquellas primeras lúcidas colisiones, porque el volumen fue como un CERN para aquel adolescente lector en el que aún me reconozco. Partículas elementales, rastros perdidos, huellas de latidos en senderos muy borrosos. O no. Que la distancia es una barrera de jazmines.

El hilo arranca de la reciente muerte de Ullán, de sus versos maravillosos y del recuerdo de la difícil convivencia de la palabra poética, absoluta diosa blanca anicónica, con la palabra de poder, como la llamaba Valente, o con el sencillo manantial de los días apalabrados, borrándonos en cada trago dicho... O no. Que la voz sigue susurrando idénticos conjuros al mismo centro extrañado. ¿A quién? ¿A qué?

Calderilla de los días, tesoros entre las páginas, pétalos gastados, evocadores, cómo algo tan leve como el ala de una mariposa puede marcar la piel con fuego. Tatuajes, vida, nombres en niebla, que una palabra verdadera o exacta echa a volar en bandada. Y el silencio. Incendio desde la misma chispa idéntica, que, oscuramente, se repite.

El tiempo sigue siendo una entelequia, a veces lo parece. Basta con no dejar de escuchar del todo al loco que fuimos. Basta con acercar la mano al fuego, olvidando la forja. Hay metales preciosos, que empuñamos, que circundan un deseo palpitante. Aún, abrir el día con la posibilidad de volar, montar un dragón de palabras, ser música, mirar a los árboles con vida, los que resisten, dejar el corazón sonando como un tambor atávico, soñando como un tambor bajo agua quieta.

Origen, big bang de una salmodia de luz que nos acompaña, el pensamiento. La canción, antes. El canto precedente, cayendo sobre el agua en vacío.

Entonces encontré el vídeo de la estatua creando ese vacío sobre el agua y el fuego. Buscándo una palabra en nuestro aliento. Ave!

¿A quién? No tengo un nombre y aunque lo intuya erraría. Hay días en que aún lo llamo La diosa blanca devotamente

6 de agosto de 2007

Marañas de vencejos (y golondrinas)



Aunque de poca resolución, este vídeo dará idea de la aglomeración de pájaros, sobre todo vencejos y golondrinas, bajo la cual es realmente gozoso tumbarse, como ya se refería en una entrada anterior.

El lugar en el que esta maravilla se repite cada verano es la laguna de Pedrosillo, cerca de Salamanca. Por cierto la música que suena la grabé hace algún tiempo de la radio, creo recordar que es de Sufjan Stevens.

4 de junio de 2007

La boca del Metro de Marte


FOTO: NASA, JPL, U. Arizona

Puede que los aficionados al Golf estén de suerte. Por fin se ha descuierto un hoyo en Marte, a los pies del monte Arsian, un volcán cerca del ecuador marciano desde el que, una vez al año, el viento eleva una torre de polvo de 20 o 30 kilómetros de altura. Todavía faltan décadas para sacar partido lúdico al agujero fotografiado por la Mars Reconnaissance Orbiter. Primero porque no hay green (aquí más bien sería crimson) y porque aún no hemos enviado rovers a la zona (va a ser lo primero que nuestros científicos hagan, seguramente). Segundo, porque antes de jugar al golf con esta mancha profunda y negrísima en la superficie marciana hay que saber que mide casi cien metros de diámetro -lo cual es un handicap en sí, piensen en la bola, y en el palo adecuado- y también porque antes tendremos que asegurarnos que con la bola no le hacemos daño a ningún... ¿marciano?

Sencillamente, una entrada de cien metros permite imaginar un túnel o una caverna como en la Tierra no hemos visto. Ni en el Sabarthés de los cátaros, ese sistema cáustico -no en sentido irónico, sino geológico- que atraviesa las estribaciones de los Pirineos, con cavernas kilométricas visitables, existen vanos tan grandes. Y el subsuelo de Marte es algo que aún desconocemos. Puede contener agua, puede permitir la vida de microorganismos que huyen de la radiación solar, o tal vez de bichos más grandes, ¿quién sabe? Lo que en superficie estaría frito, ¿vivirá bajo tierra?

La otra teoría que maneja la Nasa es que Esperanza Aguirre ha decidido llevar el metro a Marte y que la estación se va a llamar: "Ésta es la prueba de que puedo (enviarte) amarte, Gallardón". Aunque Esperanza ya ha sido prevenida de que debe tener cuidado: Magdalena Álvarez ha cogido la vez en la cola de turistas espaciales del cosmódromo de Baikonur para subir a la Estación Espacial Internacional y desde allí llegar a Marte antes que la presidenta madrileña para la inauguración.

29 de abril de 2007

Una de frente y otra de perfil

















Foto: Real Academia de Ciencias de Suecia


Giran con el sol y algo tienen de Van Gogh las girasoles manchas solares. Surgen en los puntos donde el campo magnético de la estrella mueve y oscurece el magma gaseoso e incandescente. Aportan datos de la mayor o menor actividad gravitatoria del sol y su absoluta ausencia durante los años centrales del siglo XVII causó la pequeña glaciación que Geoffrey Parker ha estudiado como fuente de la caída o la severa agitación en los imperios en todo el hemisferio norte, desde China a Napoles. Algo tuvo aquello también que ver con el arte, puesto que la inclemencia de aquellos inviernos hizo crecer maderas más densas en el bosque de los violines de Panneveggio, cerca de Cremona, y con esa madera se hicieron únicos los Stradivarius.

Recuerdan a Van Gogh y sus girasoles, un sueño de impotencia según A. Vega, y algo abrasado nos transmiten sus imágenes ampliadas, que los astrónomos captan.

Los conocíamos de frente, y ahora podemos ver uno de perfil. Ya estáis fichados, tíos.















Foto: Hinode / Jaxa

28 de marzo de 2007

Vórtice hexagonal en Saturno




Foto JPL/NASA




Esta imagen que parece una tarta de chocolate, no es más que una nueva sorpresa que se han llevado los astrónomos. El polo norte de Saturno gira en torno a un anillo perfectamente hexagonal, según vemos en esta vista nocturna. Al fondo se perfila la luz solar azulando la atmósfera.

La sorpresa en cuestión no lo es tanto, tiene veinte años, porque ya había sido fotografiado por los Voyager, pero al volver a aparecer bajo la actual capa de nubes, en las fotos de la sonda Cassini, se demuestra que no se trata de una formación casual, sino un rasgo estructural de la atmósfera saturniana.

El vórtice no hace sino volcar nuevas preguntas en nuestro limitado caletre, más acostumbrado a pensar estos días en la política de las patadas en los güevos y los precios del café que pagaba el abuelo Patxi.

Más nos valía mirar un poquito para arriba...

Y así miramos con ilusión de niño el vuelo de la sonda Cassini y sus fotos de Saturno y sus anillos, anillos de compromiso con la ciencia y con el progreso del hombre, con su futuro; con la curiosidad que debemos mantener de pie para que no todo sean las guerras y los rehenes degollados de la tierra y los agujeros negros dentro de corazones fanáticos. ¿Saben que la sonda ha llegado a Saturno como tirada por honda, que ha dado la vuelta varias veces alrededor de Venus y del Sol para ser lanzada contra ese Goliat tan lejano? ¿Saben que la inteligencia tiene más fuerza que el odio?

18 de noviembre de 2006

Todos los Prometeos roban algo

FOTO JPL/NASA

Es cosa de niños. Einstein decía que Dios juega a los dados. Más allá de las metáforas sí existe el juego, según vamos descubriendo, además de violentos cataclismos, ahí arriba.

Tal y como se vio cuando se descubrieron lentas ondas gravitatorias que mecen los anillos de Saturno, el sistema anular de este planeta no deja de captar nuestra atención, sorprendernos y hacernos sonreír. Hoy es este juego gravitatorio.

Se trata de Prometeo, una roca traviesa de cien kilómetros de ancho. Una vez por órbita acaricia el anillo F y le pellizca un girón. Prometeo, el de la mitología, robaba fuego a los dioses. El satélite Prometeo roba polvo y hielo flotante al cinturón de Saturno (¿acabará usando tirantes?). El caso es que está previsto que en 2009 la roca se zambuya de lleno en el anillo F, y los astrónomos esperan para ver qué ocurre, si rompe el anillo, si le roba su materia. Si los dioses lo castigan.

Tal vez también a éste le llegará su sanmartín.

13 de noviembre de 2006

Contraluz

Foto JPL / NASA


"Sombras perdidas en la multitud... la multitud de las sombras", que cantaba A. Vega.

En la zona de sombra todo cambia, la luz más débil cobra importancia. Así, un nuevo anillo, en realidad un par, ha sido descubierto por la sonda Cassini al pasar por la sombra de Saturno y mirar hacia el Sol. Juego de sonda y sombra.

El anillo exterior coincide con la órbita de dos pequeñas lunas: Jano y Epimeteo. Ambas poseen muy poca gravedad. Pierden su propia materia polvorienta y helada y alimentan el sistema de anillos.

Ahora, antes de pensar que se acabó el misterio pensemos desde nuestra mota azul (la tierra es, desde Saturno, sólo una mota azul) en mitad de la noche: qué giratorio cuerpo el de la nada (esto lo dijo Valente) y, sin embargo, existe allí este manantial leve de polvo fantasmal, casi invisible, si no fuese por el contraluz. Por qué comenzó y cuándo acabará esta bruma lechosa de materia oscura. Llevamos mucho tiempo dándole vueltas al Sol. Además hay nuevos misterios: los científicos no saben porqué los anillos tienen distinto color -incluso el mismo anillo- dependiendo de la inflexión del contraluz.

Tus cabellos de oro Margarete
tus cabellos de ceniza Sulamita (Celan)

Misterio, mandorla.
Tu ojo está frente a la almendra.
frente a la Nada está.

4 de agosto de 2005

Dunas


Si quieres acercarte un rato a las dunas de marte, haz click sobre el título de este post.

20 de julio de 2005

Esta noche


NOAO, AURA, NSF Posted by Picasa

Hoy tendremos la primera Luna llena de verano.

Tal vez fugaz y roja

-cierro la boca-, mirémosla ascender desde algún lugar en el mundo. ¿Sabemos dónde?

17 de julio de 2005

De Madrid al cielo de Vega y Orión

Aún no era de noche. En pleno atardecer del sábado Antonio Vega subió al escenario del Conde Duque, «a la hora de las sombras largas, donde nacen los hechizos», y presentó en los Veranos de la Villa su último disco: «3.000 noches con Marga», un mar redondo de amor, pero también un océano de sol y soledad, que el fundador de Nacha Pop dirige directamente al cielo, a la constelación de Orión.

Delgadísimo, casi invisible entre la densa música, y algo encorvado, Antonio se encaramaba al mástil fiel de su guitarra, concentrado, casi sin hablar al principio; apenas un «hola, chicos» cuando llegó a escena. Abría fuego con un tema ya viejo, «Anatomía de una ola». A apartir de este punto Antonio y su grupo realizaron una sabia mezcla de las canciones de su último disco con otras ya clásicas, casi todas gobernadas por los vientos del amor.

Al principio el público los recibió con alguna frialdad. Antonio empezó vuelto hacia sí mismo, parado, con movimientos seguros, aunque mínimos, sobre la guitarra. Pero llenándolo todo con su cálida voz. Como un capitán Ahab persiguiendo su imposible, Antonio timonea lo que de lejos pudiera parecer una nave desvencijada pero que, de pronto, despliega las alas insólitas, grandes, inmensas de su música y —a toda vela, a toda Vega— alcanza los círculos lejanos de las estrellas donde vuela algún «Ángel de Orión», porque aún envía allí su amor por Marga.

Y así, mientras la noche se extendía viajamos por la banda sonora de nuestra propia vida y llegamos hasta donde alguna vez «nos llevó la imaginación con los ojos cerrados». Fueron las primeras notas de «El sitio de mi recreo» el punto de inflexión que hizo estallar en aplausos entusiastas a los miles de personas que mostraron el cariño muy especial de Madrid por Antonio Vega. Para entonces la noche era rotunda y lucía un buen puñado de estrellas. Entre Vega y Orión, sobre el cielo de Madrid, se abrían ya los «Caminos infinitos»: «Se amontonan tantos años, uno a uno y diez a diez, la luz de la mesilla ilumina hoy letras de ayer...»

Escamas de la soledad

Muchos y célebres amigos del cantante no se quisieron perder el concierto. Pero el Conde Duque rebosaba, y él seguía desgranando canciones, como «Pasa el otoño»: «Atados manos y pies al corazón que fui fiel ojalá me condenaran a la niñez». Antonio fue recorriendo sin pausa su vida hecha música entre el pasado de «Me quedo contigo», «Se dejaba llevar por ti» o «Elixir de juventud», la luminosidad de «Pueblos blancos» y la premonición de «Cada sombra en la pared» —«sombras perdidas en la multitud, la multitud de las sombras», un guiño a la oscuridad a ritmo de swing, con cuarteto de metales que se sumó a la formación en la que destacaba su siempre seguro y fiel Basilio Martí—. Así la nave nos llevó hasta los límites de un «Océano de sol».

En el Conde Duque, Antonio iba gastando púas, como quitándole escamas a su soledad, y cada vez miraba más directamente a la grada, que le jaleaba con mucho afecto. Él, chico solitario, lanzaba las púas rotas, las escamas de su soledad, hacia un público entregado, como regalos que acompañaba con una sonrisa. Parecía un niño que tirase piedrecillas a un estanque, a uno de los misteriosos lagos del tiempo, porque un día cualquiera no sabes qué hora es...

Y pareció que mirase crecer los círculos en ese agua que lava los años con canciones y empapa nuestros poros, y rompe el sueño y la soledad, otros amores, discos que abrazan y luego circundan de silencio e inteligencia las palabras. Y estuvo presente, cómo no («esta para que la cantéis», le dijo al público), la «Chica de ayer», el himno madrileño de la movida que fue compuesto en la playa de la Malvarrosa, mirando al mar de un tiempo en fuga.


Orion Posted by Picasa

¿Qué decir? Supo a poco, tal vez porque faltó alguna canción, como «Te espero», porque como siempre, como es bueno, una vez más «se quedó en el tintero la promesa de un mundo mejor»..

13 de julio de 2005

Miradas, mundos


Entrando en eclipse, como a veces nosotros Posted by Picasa


"Luna entre dos muslos lavados con el agua
que vierten vasijas de amor.
Luna en la cruz de los caminos que llevan al deseo.
Luna en pos de sus huellas.
Luna que no es una
ni otra."

Adonis



"Perdón, la luna,
para toda la especie
engendrada en tus ciclos más secretos.

Los cuerpos gimen bajo el cielo nocturno
que en tu terrible luz se enciende.

Baja tú, la celeste, hasta el barro y la sangre
que en tu luz nos conciben.

Desciende, engendradora
de una especie infeliz que nunca
alcanzará su reino."

José Ángel Valente


"Luna de amor que no conociste el ocaso
que te remontas una vez y otra vez por el cielo
cuántas veces vendrás a buscarme
en el mismo jardín, y todo será inútil."

Omar Keyyam

6 de julio de 2005

Círculos, dunas, olas


Ondas gravitatorias en los anillos de Saturno
(ampliados se aprecian mejor: pincha) (JPL/NASA)Posted by Picasa

Acabo de descubrir estos círculos centrífugos en los anillos de Saturno, ondas como las que una pedrada dibujaría sobre la piel de un lago. ¡Piel! Así es este pequeño mar del universo, descubres una piel que mueven las caricias y te incita a otra profundidad.

Hay un desierto inmenso, oscuro, y también hay un mar de dunas blancas. La mirada no basta para reflejar tanto asombro y tanto deseo. Una sola oscilación, un pequeño impulso gravitatorio y la blancura se mece en esa noche lejana y nuestra, la hace vibrar, o la susurra su música.

Porque parecen ondas sonoras también, ondas raudas en la fría lisura de este disco maravilloso, ondas de algún silencio puro o planetario. Chocan inermes las olas en los bordes nítidos de la noche.

Fabulosos barcos de la memoria, siempre perdidos nos arrastran adonde el mar del mundo acaba.

4 de julio de 2005

Maniobras en la oscuridad


Colisión con el cometa Posted by Picasa

El cometa es ahora un punto y coma. La coma del cielo, o cometta, ha recibido el impacto de una sonda. Queda un punto luminoso. Todos los telescopios disponibles del mundo están mirándolo.

Después de varias correcciones de rumbo, en medio de la fría oscuridad, la famosa sonda de la misión Deep Impact ha colisionado con el cometa Tempel 1. Se cree que este objeto astral guarda secretos suculentos sobre los materiales y los procesos mediante los que se creó el sistema solar.

Un toque de luz, en realidad una flor de luz, eso hemos visto. Eso aparece en las fotos tras el choque, que desde la tierra y con un poco de imaginación y guardando las proporciones cósmicas, más parece una caricia. Tocar la piel del principio del sistema solar, rascar con algo más que afán científico, en esa piel ancestral de los primeros días de magmáticas concreciones y nubes incandescentes. Un vistazo a cuando todo era posible y la nada aún sonreía.

Hoy lo miramos desde el tercer planeta con cara de niños, con simplicidad y asombro. Qué es blog, ordenador, teclado, pantalla de luz... Qué es todo esto qué es nada de esto.

Si todo lo que existe es sencillamente.
Sencillamente.

Y se me dispara una sonrisa, pensando en el hielo y la oscuridad del cosmos. Qué es la imaginación. Llevar un pequeño aparato a millones de kilómetros y acertar a enhebrarlo para bordar su luz con la de nuestro conocimiento.

La imaginación. Soñar y abrir los ojos. Es más difícil andar entre los hombres que andarse por las ramas del cielo. También aquí las flores nos parecen inútiles.

30 de mayo de 2005

Pequeño tratado de vencejos

"Vencejo con alas demasiado grandes, que gira gritando su gozo alrededor de la casa. Tal es el corazón.

Deseca el trueno. Siembra en la serenidad del cielo. Si roza el suelo, se desgarra.

Su réplica es la golondrina. Por serle familiar él la detesta. ¿Merece el encaje de la torre?

Para en el hueco más sombrío. Nadie sufre estrechez mayor.

En el verano de larga claridad, se deslizará hacia las tinieblas por las persianas de medianoche.

No hay ojos que lo retengan. El grito es su presencia entera. Un fusil frágil va a abatirlo. Tal es el corazón."

(Poema de René Char)


Hasta 250 km/h en vuelo y frena en un par de metros Posted by Hello

Oculto por la fama "romántica" de la golondrina (¿No pudieron ser vencejos las oscuras golondrinas becquerianas?) el vencejo (apus apus, o martinet en frances o swift en inglés) es un espíritu esquivo. Sus alas negras se encuentran entre las más dúctiles del mundo y le hacen capaz de acrobacias asombrosas, a velocidades de vértigo.

Vive veloz. Migra y anida en las casas de los hombres y tal vez cumple como ninguna otra criatura sus ansias de volar. Tan el vuelo se hizo el vencejo que ya no sabe posarse, sus patas han perdido la fuerza necesaria para el despegue, de modo que cuando roza el suelo ya no remonta y muere. Así las cosas, anida en las alturas desde donde se lanza en brazos de la luz, desde cornisas y grietas en los tejados. Sus nidos son estrechos y los fabrica con una mezcla de barro, ramas y plumas cimentadas con su propia saliva. Y su grito es estridente como pocos. Es un estallido de vitalidad, un borrador de nombres, la música del mundo reducida a pulsión. Tal es el corazón, como bien dice René Char.

En el atardecer anuda finos laberintos, sobre los pueblos y las ciudades va enhebrando la noche con últimos hilos de luz, hasta crear verdaderas marañas con las insólitas persecuciones que lo convierten en una flecha por el aire. Mientras, caza en pleno vuelo su alimento, insectos voladores a los que su grito paraliza. Cuando la noche cae, él asciende a lo más alto para echarse a dormir sobre la nada. Su vuelo entonces remueve las horas, las sombras.


Pincha sobre esta foto, vale la pena Posted by Hello

Tiene la cabecita afilada y triagular, con el pico aguileño, y así semeja un diminuto halcón. De tal modo es el vuelo y nada más que ninguna otra ave copula mientras recorre el cielo. Se acopla y duerme en el aire, sí.

Los ingenieros aeronáuticos repararon hace muy poco en él y sus alas han inspirado algunos de los últimos aparatos voladores. No valen nada si los comparamos con él.

Ya relaté en una entrada anterior, titulada "luzazul", cómo gracias a los vencejos del atardecer tuve la más nítida visión -revelación es palabra más fiel- de que lo profundo es el aire, como decía Guillén. Y recuerdo que, cuando era pequeño, tuve uno entre las manos, un pájaro caído, tristísimo, vencido vencejo. Desde entonces me hechiza verlos volar, oírlos. Pude ver sus ojos mágicos y redondos, prodigio del mundo, atlas de azabache. Negros solecillos indómitos.

Ayer después de leer el poema de Char, recordé todo esto. Puse la radio y viví un segundo verdaderamente irreal. En la emisora sonaba una canción familiar, de los Beatles. Oírla mientras pensaba, precisamente, en escribir un post como éste me dejó pasmado:


Black Bird
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Blackbird singing in the dead of night
Take these broken wings and learn to fly
All your life
You were only waiting for this moment to arise.

Blackbird singing in the dead of night
Take these sunken eyes and learn to see
All your life
You were only waiting for this moment to be free.

Blackbird fly, Blackbird fly
Into the light of dark black night.
Blackbird fly, Blackbird fly
Into the light of dark black night.

Blackbird singing in the dead of night
Take these broken wings and learn to fly
All your life
You were only waiting for this moment to arise
You were only waiting for this moment to arise
You were only waiting for this moment to arise.

(The Beatles)

26 de abril de 2005

M16, últimos disparos


M16, según la última foto del telescopio Hubble, en su 15 cumpleaños.
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Ayer se subastó en París una copia de "El beso" de Doisneau, disparo menos espontáneo de lo que se creía pero imagen que formó el icono del romanticismo parisiense. 155.000 euros del ala por una copia, eso sí, con la dedicatoria del fotógrafo a la mujer besada o besante en aquel instante disuelto ya en los jugos del tiempo. Sólo el cartón nos sobrevive.

Pues con las fotos del desahuciado telescopio espacial ocurre algo similar. Son todo lo espontáneas que pueda decirse de una cámara aupada 600 km por encima del mar. Pero guardan idéntico misterio. Por muchos años luz que viajemos no nos liberamos del alegato final del replicante de Blade Runner: "He visto cosas que vosotros no creeríais, naves en llamas más allá de Orión, rayos-C brillando en la oscuridad cerca de la puerta de Tanhauser, y todos esos momentos se perderan en el tiempo como lagrimas en la lluvia..."

Lo cual nos lleva a la memoria, siempre más fiel que la fotografía, puesto que reúne el conocimiento con el amor, que diría el místico. La foto puede encerrar las llamas y detener el mar, pero nada es sin la mirada y sin su octava, la memoria.

Messier puso el décimo sexto número de sus recuentos estelares a la nebulosa del Águila. Hace 15 años el Hubble la fotografió asombrándonos a todos. Y hoy ha vuelto a hacerlo con el mismo efecto, para celebrar su último cumpleaños en buenas condiciones.

El gas de esta nebulosa de emisión está más caliente que el fuego ordinario, el que conocemos aquí en la tierra. Claro que en tierra llamamos M16 al fusil de infantería con más potencia de fuego inventado hasta hoy. O hasta ayer. Desgraciadamente nada indica que los disparos de ese ingenio vayan a parar.

Y su relación es turbia con la memoria...

Es así como somos y seguiremos siendo. Vamos como este post, a salto de mata.
Y lo pasamos de muerte.

30 de marzo de 2005

Regalos (si sabemos mirar)

No deberíamos estar ahí, pero estamos. Por encima de las nubes que barren nuestros sueños, sabemos que en un planeta rojo, en las playas de Marte, rompe un mar de silencio.


Foto de la sonda Opportunity. De hace unos días. (JPL/ NASA)

1 de marzo de 2005

AtardecERES



No necesita el cielo las palabras.
Pero el hombre nombra lo que existe, lo que piensa, recuerda o imagina;
tatúa los espacios: viento, pájaro, jornada.

¿Por qué infinito, por qué azul, por qué nube?
¿Por qué los signos en el juego de mirar
el mundo a ti y tú?

Leía hoy, al atardecer: "Galileo
Galilei escribió que el gran libro del universo está escrito en el lenguaje de las matemáticas -olvidando que el universo no es un libro,
que además hay que saber leerlo, y
que la lectura no es la cosa".

Repito: que la lectura no es la cosa... Words, words, words.

¡A comprender las cosas mismas! ¡A vivirlas! A ser con ellas y no sólo a pensarlas.

Hablaba Panikkar también de que necesitamos cura
para la nostalgia del paraíso perdido
y de la ironía de un Dios que puso delante del Edén a los querubines con espadas flameantes:
para que el hombre no cayera en la tentación
de regresar allí, dejando otra vez de ser humano.
El misterio eres tú y la manzana es la puerta.

Y levanté la vista del libro. Y sin querer algunas palabras, las que eran, se movieron al cielo
o el cielo las movía
y vino una sonrisa.



Amor nunca se cansa de saber.

Y si el viento, o la luz, fuesen música y yo también lo fuera...
Si el atardecer fuese parte de mi contemplación...

Parte de mí: fasollasí.

14 de febrero de 2005

luzazul


Imagen de Saturno azul, con el satélite Mimas delante. Tomada en color real por la sonda Cassini. NASA/JPL


El cielo escribe
luz azul.
No es un engaño,
ni un espejismo diurno para hurtarnos de los hombros el peso de la noche,
ni un decorado. Tal vez...

...el fondo del amor,
el horizonte que no quita nada;
la transparencia, dios, la transparencia (JRJ)

Ese azul que la luz pinta en el cielo no es menos infinito que el negro del cielo de la noche.

Azul es el abismo de los pájaros.
Pero nosotros, cuándo volaremos.

Vivimos
bajo el gran espejo.


¡El hombre es azul
!
¡Hosanna! (FGL)


***************

Me tumbé bocarriba, junto a la laguna, medio oculto cerca de las cañas.

Inmóvil.

Era el final de uno de los últimos días del verano. A aquella hora tardía vinieron a beber cientos, y luego miles de golondrinas, mirlos y vencejos.

Cantando y picoteando la piel de la laguna.

Un espectáculo atronador, un vértigo difícil de atender.

Con la espalda y la cabeza apoyadas en la tierra, el cielo empezó a mostrarse en toda su densidad. Comenzó a verse.

Quedaban quince minutos para la puesta de sol. Entonces, capas y capas de pájaros se iban superponiendo y enmarañaban sus vuelos con picados hasta la superficie del agua, donde bebían antes de remontar. Cada vez más, cada vez más denso, cada vez más intenso. Un rascacielos de pájaros, piso a piso, una altura consciente, enorme, vertiginosa y, sin embargo, las nubes seguían más allá. Tal vez el cielo infinito.

Marañas de vencejos
gritarán en la luz
nuestros nombres borrados

En inútil estrépito
volverán las oscuras golondrinas (JGC)

Luzazul: el infinito de la luz, no el infinito oscuro de la noche tejido de constelaciones. Todo era luz que estallaba. Con su vuelo, las aves batían la claridad desde el paso rasante hasta los cientos de metros de altura. Alas que bajaban y subían en oleadas. Alas en olas. Como si aquellas plumas oscuras fueran borrando la luzazul, el azul de luz, en un esfuerzo inacabable por dejar trasparecer la noche. Su delgada luz.

El sol se acabó hundiendo en el horizonte y mis ojos no podían asimilar la densa realidad. La música compuesta de mil voces al aire llenaba de matices y dulzura el viento. Las alas se convertían en la tiniebla y en presencias apenas advertidas, en borrosas sombras que azulaban todavía, que iban limpiando los cristales de la noche. Pero aún, aún el vuelo de la luz se presentía, como un beso, como una respiración.

Después ya nadie. Sólamente la música de las aves a voz y vuelo, el eco. La transparencia caía desde lo alto con las alas y el aire se iba haciendo frío y pesado. Justo antes de deshacerse aquel azul del cielo en aire y música, justo antes de desmoronarse el edificio de los pájaros, pude asomarme por última vez a toda su altura.
Lo profundo es el aire, como dice Guillén.

--Lo

------profundo

------------------es

-------------el

---aire....


Y entonces, la noche, y el cielo desapareció. Otra transparencia bañaba mis ojos, las estrellas fueron poblando el pensamiento con brillos y recuerdos que la pereza soporta. Sin cielo podría aun soñar, y ahora incluso buscaba azules en otros mundos. Silencios azules como planetas quietos, distantes como miradas, como tú, como latidos quietos. Saturno azul.

Un pájaro es el mundo.

Sus diminutos ojos negros contienen la noche.


Pero el cielo es un mar, una fuente de música que mece, que vuela
que nos puede hacer volar hacia lo alto, lo hondo.

Las alas y las olas de las alas donde volaba Cirlot

Pero no sabemos verlo. El silencio de las esferas aterraba a Pascal.

Caemos en el abismo de los pájaros,
en lo profundo.

Y llegamos al fin a acariciar con quietud la nada que sustenta,
la nada propia y la nada prójima que también nos salva, la nada nuestra unida a la del otro, la de lo otro.

Toda la nada.

En ella, borrándose y borrándonos, la respiración del mundo.