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12 de julio de 2009

Economía Exterior se ocupa de los cazatesoros



La revista Economía Exterior, gemela de Política Exterior, y por tanto una de las más influyentes publicaciones de análisis de nuestro país, acaba de publicar un número dedicado al dinero oculto, algo especialmente llamativo en estos tiempos de recesión, en el que además, ha decidido abordar el asunto de los cazatesoros. Su número de julio, que acaba de salir, incluye un artículo mío sobre las actividades de unas empresas, como Odyssey Marine Exploration, a cuyas actividades siguen con frecuencia la polémica y la sospecha de expolio.



El caso es que el artículo aborda por primera vez desde una perspectiva económica el conflicto de Odyssey por el expolio de La Mercedes, el juicio de Tampa y los problemas causados en las relaciones de los gobiernos español y británico. Al menos se abren nuevas ventanas al asunto, algo que no habría sido posible cuajar sin la inestimable ayuda de Verónica Walker y José Lancho, a los que aquí quiero agradecer sus ideas para encontrar nuevas y rigurosas perspectivas.

El asunto merece reflexión. Las reglas de la bolsa exigen una luz y una limpieza máximas en las actuaciones de las empresas cotizantes. Si el expolio cotiza en bolsa estaremos premiando social y económicamente la destrucción del registro histórico y prácticas que para muchos recuerdan a la piratería. Además, las empresas de cazatesoros son un negocio arriesgado y ruinoso. ¿Alguien da más? Adquieran la revista, porque el debate es apasionante. O, si su interés es meramente arqueológico, pasen y lean, apretando el link de la imagen que encabeza el post, las reflexiones de alguien que lleva siguiendo el asunto desde sus inicios.

24 de junio de 2009

Odyssey: Lo que se investiga en la Línea de la Concepción



El vídeo es antiguo, de 2007, pero arroja nueva luz visto ahora, porque deja muy claro lo que falta. Frente a quienes quieren el sobreseimiento del proceso penal contra Odyssey Marine Exploration abierto en La Línea de la Concepción, conviene hacer un poquito de memoria.

Durante años estuvieron en aguas españolas, con el cable tendido, en maniobra restringida (en la proa llevan la hilera de dos rombos y una esfera), usando sus equipos en el fondo. Eso ya es una intervención arqueológica, prohibida para ellos, pues no tenían permiso de la Junta andaluza.

Y lo hicieron durante al menos seis años en distintas temporadas. Eso hay que investigarlo, y no por lo contencioso, como parece que se quiere desde Andalucía. Ni podemos limitar el impacto de La Línea porque haya una sentencia favorable en Tampa. Hay un sumario de miles de folios sobre sus actividades en el Mar de Alborán y con detalles sabrosos que deben investigarse. En La Línea están imputados los cazatesoros por contrabando y daños al patrimonio. Pero como se les permitió anular su personación y quitar los poderes a su procurador...

Veremos cosas más extrañas. No sería raro que les hubiese llegado ya fotocopia del sumario a pesar de no estar respondiendo ante la justicia española. Pueden seguir riéndose de todos, siempre que alguien les deje una grieta para colarse. ¿Y para algunos esto es algo sólo contencioso?

Qué difícil llevar luz a lo que sucedió, a lo que de verdad estaban haciendo durante años... si se llevaron el tesoro en 5 semanas de abril y mayo, ¿qué no harían en tanto tiempo? Hay otro video...


7 de junio de 2009

Odyssey: Los malos de la película



He aquí la primera declaración televisiva de Greg Stemm, tras el varapalo judicial del Tribunal de Tampa en el que ellos querían basar su exclusividad para explotar la carga de la fragata La Mercedes. La recomendación del juez Pizzo al magistrado que lleva el caso, Merriday, asume toda la posición de España en defensa de que el buque era un barco de Estado, protegido por la inmunidad soberana y por tanto no ha sido abandonado, es un cementerio militar y nadie tiene derecho de expolio sobre esos restos, por plateados y dorados que puedan verse desde la superficial ambición de los cazatesoros.

Lo preocupante es que sin perder la sonrisa embaucadora, el fundador de Odyssey Marine Exploration oculta en sus declaraciones una sutil, poco velada amenaza: Si el juez no nos es favorable lo que van a conseguir ustedes, España y españoles, es que la próxima vez no avisemos a nadie cuando encontremos algo...

Está claro que cada vez es más vital que el proceso penal en La Línea de la Concepción, en el que Stemm está imputado por contrabando y daños al patrimonio, debe seguir su curso. Si el juzgado de La Lína hace bien su trabajo podemos cerrar a los cazatesoros los mares de Europa, como decía en su interesante artículo José María Lancho

En fin, las declaraciones de Stemm son las palabras de un hombre cuya fe en ellas no es muy fuerte. Él y sus abogados se han pasado todo el proceso con medias verdades y continuas dilaciones como estrategia defensiva, acusando de corrupto al abogado de España y de paso exigiendo que nuestro Gobierno pruebe que se trata de La Mercedes, sin reconocer que las pruebas obran en su poder y no nos han dejado analizarlas en su conjunto, sino sólo una muestra. Nos piden actos de fe con una cara y con la otra disparan al hombre. Y lo último ha sido pedir la dilación en su respuesta, porque el texto era muy largo, porque estaban operando a uno de sus responsables, porque los descendientes de las víctimas del naufragio -Odyssey mira por ellos- son muchos y se tardará en avisarles... What a pity. España le ha concedido la dilación caballerosamente. No sé si nos sobra tiempo.

Afortunadamente, nuestros gobernantes no van a dejar que vuelva a cundir la incuria en la que el patrimonio sumergido estaba abandonado. Aunque ya hay quienes quieren ver cerrado el proceso de La Línea por motivos cuando menos tenebrosos, lo cierto es que un sumario de miles de páginas de pruebas aportadas por la Guardia Civil y por ecologistas y arqueólogos que han demostrado con creces su lealtad no se merece eso.

Si alguien en la Administración piensa presionar para cerrar la investigación de La Línea estará traicionando todo lo democrático que ha podido aflorar en la lucha contra Odyssey, en la que la sociedad ha exigido dignidad a nuestros gobernantes y ha mantenido la lealtad hacia las instituciones en todo momento.

La sociedad sabe muy bien quiénes han sido los piratas, quiénes son los malos de esta historia. Ha llegado el momento de que el Gobierno demuestre que también lo sabe.

Para que no lo olvide, anuncio la inminente publicación de un artículo sobre estos asuntos en la revista Economía Exterior. Seguiremos informando...

13 de mayo de 2009

Todo el día a media asta...


Después de todo el día a media asta por la muerte de Antonio Vega... y de leer a Manuel en ABC que ha construido su crónica sobre una alfombra de chispas de palabras chocando contra recuerdos, y después de esta visión de todo el pasado en una décima de segundo -tan agridulce- de Albiac, me vinieron muchas historias a la cabeza, senderos que cerraron como las cicatrices.... etc, etc...

Tuve que correr
cuando la vida dijo: "ve"
No hubo manera de pararme
Correr que fue volar
Beber de un solo trago todo el mar
Y no sació mi sed el agua
Tomé el sendero sin saber
que me alejaba para no volver
Dulce como miel
probar el roce de su piel
Ella en el suelo, yo en el aire
Dulce pero cruel
llenó mi mundo de papel
Jamás pensé que llegaría a helarme
Que perdería el calor
y con el tiempo la razón
En el camino tropecé
con esa piedra desde la que arranqué
Tomé el sendero sin saber
que me alejaba para no volver
En el camino encontré
lo que jamás pensé tener
Tuve que correr
cuando en el viento pude oir
que igual que vine habría de marcharme,
que como vine habría de marcharme



Ya se acerca la estación nevada,
bajo y cumplo años de pasada,
y una estrella más.

Se dibujan los colores,
vivos en la magia de las flores,
en la luz vital.

Rodeado de equipajes
que se pierden entre viaje y viaje,
queda recordar.

Y por ésto vivo el día,
día simple, día claro,
vivo al menos sin temores,
sin el miedo de gozar.

Cada pueblo, cada puente,
cada cruce me ha enseñado,
que con hoy es suficiente.



Sombra que un día desapareció
se fue a asustar a los niños.
Sombra que alguna vez se rebeló
ante el juez que a las dos dimensiones la condenó.

Busqué una sombra bajo un sol cruel
y fui engullido por ella.
Así de la pared se despegó
en un mundo de sombras (?) me sumergió.

Vi un pasillo hacia la luz
un túnel por el que corrí.
Mis pasos iban hacia ti
que no llegabas, y llegaste al fin.

Por cada sombra en la pared
mi alma busca su forma de ser.
Por cada sombra sin pared
un alma sufre el mal del ser infiel.

Sombras perdidas en la multitud,
la multitud de las sombras,
entrecruzadas vuelven a tejer
esas formas alargadas del atardecer.

Hay un pasillo hacia la luz
un túnel por el que correr
guié mis pasos hacia ti
que no llegabas, y llegaste al fin.

Por cada sombra en la pared...

2 de abril de 2009

¡Viva El Dodo!

 
















Que viva la revista El DODO, porque acaba de nacer, y porque ya se ha percatado de lo que va a quedar en la cultura popular de tanta polémica sobre el cuadro que era de Goya y ahora todavía no se sabe.

La revista llena un hueco que nos faltaba. Como dice Villapadierna, en el espíritu de la Codorniz. pero patafísico. Español español, un poquito negro pero humor sin sangre, no visceral, no insultante. Hay que leerla y de paso también ir al Prado.
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29 de marzo de 2009

Todo sobre El Coloso de Goya



Otra vez polémica que rodea a este cuadro increíble, tras la respuesta de Nigel Glendinning / Jesusa Vega en la Revista Goya. En ese artículo ambos rebaten de forma muy contundente las conclusiones del Museo del Prado, obra de Manuela Mena, porque meses después de publicarse estas teorías aún no convencen a importantes estudiosos.

Para quienes quieran conocer la marcha de la polémica en la hemeroteca de ABC aquí la tienen en un sólo click.

Conviene empezar por el pincipio de todo este lío y tener bien presentes las dos posturas.

Lo que sigue es el artículo de ABC de hoy, en el que se da cuenta de los problemas de la descatalogación.
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La respuesta no ha sido en la prensa, sino en una revista científica. El artículo que ha aparecido hoy mismo en la revista especializada «Goya» va a levantar ampollas en el Museo del Prado, por su enorme contundencia argumental y porque demuestra que la pinacoteca deberá esforzarse y ser más convincente si quiere que importantes estudiosos acepten su hipótesis de que “El Coloso” no fue pintado por Goya.

La teoría del Prado partió de la jefa de conservación y responsable de la colección goyesca del Prado, Manuela Mena. Ella fue respaldada desde la primera rueda de prensa por Miguel Zugaza y Gabriele Finaldi, director y director adjunto del museo. Pero lo cierto es que el artículo firmado por Nigel Glendinning y Jesusa Vega en «Goya» es tan demoledor con los argumentos de Mena como respetuoso con su persona.

Tácticas

Glendinining y Vega analizan las afirmaciones que el Prado colgó en su web el pasado enero. Reconocen algunas aportaciones pero también rebaten las comparaciones que Mena realiza para sostener su hipótesis. El historiador británico no las encuentra convincentes y además revela cierta táctica que subyace a la elección de unas y no otras obras de Goya para comparar detalles del Coloso. Glendinning aporta otras posibles comparaciones más pertinentes en algunos casos. «La dra. Mena echa mano de dibujos, estampas y pinturas de todas las épocas, como si no hubiera cambios ni desarrollo» en Goya a través de los años.

Preguntas

En cuanto a comparaciones estilísticas, la batería de incógnitas es impresionante: ¿Cómo se puede hacer una que sea válida «sin tener en cuenta las distintas fechas de los cuadros y estampas», los géneros, la iluminación de las obras, ni tener en cuenta las restauraciones anteriores en “El Coloso”? ¿Por qué no compara las figuras de la muchedumbre con otras obras donde las figuras están en movimiento, y cómo critica la existencia de personas incompletas en los márgenes del cuadro (aporta ejemplos donde Goya lo hace: La dueña con dos niños, El entierro de la Sardina, El Dos de mayo...)?
Nigel Glendinning y Jesusa Vega responden a Manuela Mena y al Prado en un contundente artículo publicado por la revista «Goya»

Los problemas de perspectiva que Mena adujo reciben igual respuesta: en “La pradera de San Isidro” o en “La corrida de toros” hay figuras y espectadores en los que Goya también se salta las reglas de manera comparable al “Coloso”.


Foto publicada por la revista Goya

Ojo abierto

A medida que los argumentos se acumulan resulta más notable «esta tendencia a pasar por alto hechos y posibles argumentos que no concuerdan con sus propias teorías», «incluso se omiten o se niega la existencia de hechos que no apoyan sus ideas». Por ejemplo no menciona 7 cuadros de autor moderno en las colecciones de la marquesa de Perales y Tolosa en 1874 y sí afirma que “El Coloso” sería el único que no era de maestros antiguos.

Otro error llamativo es el pensar que el gigante tiene el ojo cerrado, cuando en una foto ofrecida en la web del Prado se ve que un mechón baja por la sien y el ojo está «muy abierto y mira fijamente hacia el enemigo invisible». No causa más confianza a los estudiosos la incorrecta descripción que el Prado hace de la muchedumbre que huye del gigante, sin mencionar lo importante, las direcciones distintas de las gentes y el ganado que dan fuerza centrífuga a la escena (algo también utilizado por Goya en la época de la guerra)

Estampa obviada... y fotos

Entre las cosas que el artículo afea a la estudiosa del Prado destaca cómo elude la evidente relación de “El Coloso” con la estampa del mismo nombre —ni siquiera cita el trabajo publicado por Jesusa Vega el año pasado—. La estampa se dibujó invertida en la plancha y al cambiarla se aprecia mucho más el parecido.
Glendinning y Vega subrayan que «las fotografías tempranas tienen más información de la que supone el informe» de Mena, ya que obligan a pensar que el lienzo pasó por restauraciones. También les parece incompleta la indagación en archivos como el de los Fernández Durán, donde se documenta alguna intervención como la referida en 1874 por Vicente Poleró, que ellos aportan.

Sospechas sin prueba

También achacan a la estudiosa del Prado las sospechas que lanza sobre el Javier Goya al dar pábulo a la nunca probada teoría de que manipulaba los cuadros que había heredado. Asimismo la imputan una insidiosa desconfianza en la tradición de quienes defendieron la autoría de Goya desde que el cuadro llega al Prado que no se corresponde con la indemostrada autoría de Asensio Juliá.

Alejar el cuadro de 1812

Todo el empeño de Mena, según tratan de demostrar Glendinning y Vega en su artículo, se resume en alejar “El Coloso” del inventario de 1812, a pesar de que los materiales son de época, según los análisis. Detectando más fallos de los que caben aquí, los dos estudiosos concluyen que «huelga decir que la dra. Mena no quiere relacionar “El Coloso” con la Guerra de la Independencia, ni quiere que tenga explicación coherente el cuadro». Para ellos, los argumentos «no sólo no convencen sino a la larga escandalizan con sus errores y argucias. El publicar un texto de este tipo bajo la protección del Prado, como si aquella institución hubiese aceptado ya sus conclusiones, es un paso en falso muy grave y pone en entredicho la confianza que la sociedad ha puesto en el Museo».

27 de marzo de 2009

Aritméticas de la soledad

«La soledad de los números primos»
Paolo Giordano. Traducción de Juan Manuel Salmerón Arjona. Narrativa. Salamandra (Barcelona, 2009). 281 páginas



Más que un estado -deseado o indesado-, la soledad está en la médula de lo que somos. Nacemos, morimos y... tal vez amamos en soledad. A la hora de contar -¡contar!- en una primera novela como "La soledad de los números primos" una vivencia de lo turbador que el aislamiento individual puede llegar ser, el joven escritor italiano Paolo Giordano ha sido capaz de construir un libro subyugante.

Parte de dos personas gravemente heridas en su niñez -se hacen daño con las herramientas de una vida que, como niños, no entienden o no manejan con pericia-. Y el acierto de Giordano es que, en el lento recorrido por el tiempo, por los años que apenas logran hacer un poco más pálidas las cicatrices de sus personajes, provoca nuestra empatía de una manera inconsciente.

La soledad comparte, como el espejo y como la moneda narrativa, una inquietante realidad: tiene dos caras, puede ser a un tiempo condenatoria y salvífica. Porque ese es el problema, el meollo de la historia -también de nuestra historia- que la soledad que nos aísla puede convertirse en una solución, algo así como el instinto puro de la supervivencia.

El azar ha ordenado algunos números primos -que se dividen sólo por 1 y por sí mismos- en parejas que se aproximan sin llegar a tocarse: 11 y 13, 17 y 19, 29 y 31, 41 y 43...

La soledad comparte, como el espejo y como moneda narrativa, una inquietante realidad: tiene dos caras. Giordano es físico y sabe de ciencias. Pero todos podemos compartir esa experiencia, en mayor o menor medida, porque estamos condenados a cierto grado de aislamiento, a sentirnos individuos ininteligibles, incapaces de vencer la distancia que nos separa del tú, insalvable. A veces a pesar del gran amor. Todos hemos tendido puentes, que resultaron inútiles. Todos nos hemos herido al hacerlo, y tenemos en algún pliegue profundas cicatrices que nos convierten en veteranos de esa guerra, de las trincheras desde las que, en algún momento, cada uno de nosotros disparó soledad, o contra la soledad.

La virtud de este libro es la aritmética, que es la sintaxis de los números. Seremos los primos, los únicos de una familia desposeída de sus iguales o de sus contrarios. Habremos perdido la capacidad de satisfacer el hambre de lograr la unidad con el otro, o al menos esa sed infinita de compartir nuestra soledad. Pero la sed persiste. Y los protagonistas de "La soledad de los números primos", Mattia y Alice, tienen esa misma discapacidad, lo que ocurre es que la somatizan en la inquietante sensación de tener las manos secas (uno) o un trastorno anoréxico (otra).

Hambre y sed: Giordano ha echado cuentas y sabe que extrañando a los personajes, haciéndolos pasar por seres "enfermos", el lector se confía, se siente a salvo y entra en el juego: pensar la soledad como soledad, no como trama. Y es entonces cuando te echa el lazo, porque la soledad ya no deja de serlo cuando salta de las páginas a tus ojos, de la ficción a tus propias vivencias perdidas en la memoria.
El libro cuenta una histora desnuda, la de dos personas unidas, unidas, por un destino tan común como imposible de compartir. Y en ninguno de los dos supuestos nos defrauda, lo cual sólo podría demostrarse con una ecuación tan perfecta, tan solitaria, como nosotros mismos. Pero la X de nuestra soledad, ¿cómo despejarla?

1 de diciembre de 2008

Dice Manuel Rodríguez Rivero que hay un muerto en la Biblioteca Nacional

Pues yo no he sido (primera consideración).

Habremos de ser pacientes. Tiene un interés supremo el análisis de una ficción hoy in progress.

Vamos, que sea o no sea el autor de este blog el retratado en el próximo libro de Rosa Regàs (cuyo tema es el asesinato en la Biblioteca Nacional), me pido la entrevista. La realidad como escenario de la emancipadora ficción. No puede haber un (tr)asunto mejor para charlar con un autor.

Y tiene morbo literario eso de un personaje entrevistando al creador (aunque sea Rosa), en plan Pirandello.

Y decía Rodríguez Rivero el otro día en su Sillon de orejas: Evidentemente, para calificar una novela de roman à clef, hace falta algo más que meros guiños de ojo o pellizcos de monja puntuales. Por eso tampoco es correcto incluir entre ellas a algunas de las últimas de, por ejemplo, Carmen Posadas, Luisa Castro o Ángela Vallvey, a pesar de que haya quienes han creído identificar a algunos de sus personajes. Y todavía ignoro si lo será la próxima de (la siempre peleona) Rosa Regás, una especie de thriller en torno a un asesinato en la Biblioteca Nacional, y entre cuyos personajes destacan, al parecer (la novela se encuentra en fase de composición), un alto cargo político, algunos funcionarios y un periodista de un diario de la derecha cuyo apellido haría rima consonante con obrero, o con Blas de Otero, o con (no) te quiero. O incluso con Rivero (me da la impresión, sin embargo, de que no se refiere precisamente a ese personajillo de ficción que suele firmar esta página que tan bien ilustra Max). Aunque -como es de rigor- cualquier parecido con la realidad sea mera coincidencia, si yo fuera editor y estuviera buscando una novela con su poquito de morbo me pondría a la cola.
Manuel Rodríguez Rivero. 29-11-08 en Babelia, El País

20 de octubre de 2008

A Kundera que le cunda



Los escritores juzgados por sus obras me gustan más que los quemados en las hogueras de sus actos. PERO por qué les exigimos ser prefectos en nuestro precario espejo...

"(del ABC, Villapadierna desde Fráncfort) ...La crisis, sobre la que ya circulan análisis como «Six days that shocked the world» o «Too big to fail», es un rumor a voces pero los editores son cautos ante sus consecuencias. Aunque la presencia de expositores ha sido incólume, ya tenían contratado antes del estallido y el resultado se verá más bien en el año entrante; Joaquín Palau, de RBA, avisa que desde el verano los libreros están pidiendo la mitad, y otros reconocen reducir programa, rebajar adelantos y reciben más devoluciones, pese a confiar en una estabilización del mercado y a que agentes como Carmen Pinilla, o editoriales como Seix-Barral, no constaten una caída en la compraventa de títulos."

Ese será pronto el problema y no la delación de Kundera. Aunque su conciencia y no la del mundo deberá soportar que el delator estuvo a punto de ser letal y que, tal vez por cobardía, permitió que su víctima creyese toda la vida que era la mujer que ambos disputaban la que le había delatado.

Así que prefiero los escritores juzgados por sus metáforas a los intelectuales quemados en las hogueras de sus actos. Somos los lectores los que nos empeñamos en darles una pátina de perfección, tenerlos en una hornacina, con aura de santidad. Pero la literatura a menudo surge de la culpa, de las mazmorras de la conciencia, de la singularidad, cuando no de la monstruosidad. Lo mejor y lo peor del hombre está retratado en la conciencia lineal de los libros que nos han hecho como somos.

¿Una delación? Valiente cabroncete con 20 años Kundera. No me gusta menos que antes. Ni más. Leí la Insoportable y la Broma. Al llegar a la Inmortalidad, ya me caí de su inescrutabilidad moral, o amoral.

La vida es dura
Nadie es perfecto.
¿A quién vamos a engañar?

El ejemplo del escritor es muy penoso. Es toda la sociedad la involucrada en la vida pública y la que tiene tanta embriaguez con las figuras de fama; seremos mitómanos, pero todos debemos sentirnos impelidos a pulir la propia vida. Estamos en este mundo para eso, ¿o no? Unos la pulen y otros se la pulen.

Ellos, los escritores, no son mejores por escribir. No debemos exigirles serlo. Pero tampoco debemos seguirles como gurús laxos de no sé qué religión. Maduremos, por Dios. Y sepamos a quién admiramos y por qué. Al periodista hay que exigirle que no mienta, pero al escritor no podemos caparlo de imaginación a priori. Le pagan para mentir bien.

El ejemplo del escritor no está en la letra. Está -de estar- en el espíritu de su letra y por eso y sólo por eso nos conmueve. Que cada palo aguante su vela, y cada escritor el peso de sus obras y sus actos.
A Kundera que le cunda. Y dejad que yo prefiera...
lahoguera, lahoguera lahoguera

13 de junio de 2007

Los viejos "barroqueros" nunca mueren









La noticia es el premio Príncipe de Asturias de las Artes a Bob Dylan. Merecido y digno de profundizaciones varias, culturales, populares, consistentes, sorprendentes.
Dicen que los viejos rockeros nunca mueren. Y, antes que ellos, los del barroco: los viejos barroqueros, que tampoco se acaban. ¿Por qué? Os lo diré si seguís leyendo.

Tómese el último disco de Bob Dylan y escúchese el blues del trabajador, el Workingman's blues. Mientras se oye, sílbese el canon de Pachebel. ¿Increíble? La armonía es exactamente la misma, como si la canción tuviese un link hacia el clásico.

Pero tampoco sorprende tanto, si también es capaz de coger un canto de esclavos como Nettie Moore y transformarlo en una desesperada y universal canción de amor



27 de mayo de 2007

Sólo las preguntas básicas (hay muchas más)

¿Por qué Exteriores dio el permiso a Odyssey, cuando las competencias en patrimonio según la ley de 1985 son de Cultura?

¿Por qué se permitió la actividad del Osyssey Explorer sin embarcar arqueólogos o marinos españoles que vigilasen sus prospecciones?

¿Por qué no indica Odyssey el lugar aproximado del hallazgo a España para tranquilidad?

¿Por qué Stemm, dueño de Odyssey afirma en El País que España podría haber embarcado expertos en su barco para vigilar la extracción del tesoro y su abogado, Goñi, afirma en La Gaceta que hay un tercer barco que extrajo el tesoro en el Atlántico?

¿Por qué Odyssey no ha dado el nombre de ese tercer barco ni sus fechas de consigna en algún puerto?

¿Por qué se apresuró la Embajada británica a afirmar que las monedas no son del Sussex, cuando ahora sabemos que el contrato de Odyssey con el Gobierno británico quedaría anulado si la extracción de muestras -ja ja muestras y no tesoros- demuestra que no se trata del Sussex?

¿Por qué fletó el Ministerio de Defensa uno de los barcos de Odyssey y por qué les dieron cobijo en el puerto militar de gibraltar? ¿Qué controles permite saltarse este privilegio? ¿Los utilizó Odyssey para embarcar el tesoro en un avión sin informar al Gobierno español?

¿Por qué Stemm, dueño de Odyssey, no admite que el real de a 8 de Carlos III era uno de los dos tipos de monedas embarcados en un avión en Gibraltar con destino a Florida el pasado 16 de mayo? ¿Por qué no dice qué monedas sí había?

¿Para qué sirve el Ministerio de Asuntos Exteriores español, si da permiso a un aliado para traer a sus cazatesoros y no manda vigilarles, con el resultado que todos hemos visto?

¿Por qué no empleó el Gobierno de España a la Armada con este mismo fin, ya que tiene la competencia según la ley de extracciones?

23 de mayo de 2007

Piratas del Caribe. La fiebre del oro

Mel Fisher dijo en una entrevista que ninguna visión es comparable con el brillo de los doblones de oro apareciendo súbitamente bajo la arena tersa del fondo marino, algo que nubla la razón con una fiebre cuya única cura es la posesión de los tesoros sumergidos. (Al cazatesoros no le duelen prendas por destrozar los restos de los buques, sino que aspira el sedimento y los dispersa, extrayendo cuanto haya de valor).

Puede que Odyssey Marine Exploration haya encontrado un pecio en aguas internacionales del Atlántico y haya extraído, con discreción suma, la suma de medio millón de monedas de plata y miles de oro, manteniendo el hallazgo en secreto hasta que sus barcos, buzos y sondas submarinas le hayan exprimido el último zumo al galeón. O puede que no, que no todo lo que cuentan sea verdad.

Los atunes rojos y las pateras están más vigilados en el Estrecho que los doblones. Así que tal vez su política de hechos consumados sea una buena cortina de humo para que nadie sepa bien de dónde salió el botín, ni si todo fue tan legítimo y legal como ellos dicen. ¿Por qué, como Associated Press denunció ayer, Odyssey manipuló digitalmente las monedas que se ven en este detalle de una foto facilitada por los "cazatesoros", con el fin de que no se pudieran identificar? ¿Era un barco del rey, cargado de oro español? ¿Están sus restos hundidos realmente en aguas internacionales? ¿Ha habido un intolerable expolio?



¿Se manipula así una foto por motivos de seguridad? ¿Para que la empresa suba su cotización en bolsa? ¿Por astucia preventiva? ¿Códigos atávicos de la marinería, si no de la abogacía, mercenaria? Juntemos oro, ambición, barcos, y persecuciones y tendremos los ingredientes de una buena historia de piratas.

Ojalá estuviésemos hablando de fantasías, como en Piratas del Caribe, y no de sospechas. Mientras no se aclare su procedencia, el oro del Odyssey está más emponzoñado que el oro azteca de "La maldición de la Perla Negra". Mientras se sigan manipulando las fotos para borrar las marcas de las monedas la verdad seguirá esclavizada dando más vueltas que el Holandés Errante en "El cofre del hombre muerto". Y así, "En el fin del mundo" acabaremos si seguimos las indicaciones de la empresa americana, que son más imprecisas que la brújula loca de Jack Sparrow, para encontrar el pecio del que sacaron el oro de marras ...


Los piratas siempre mezclan cojones con engaño, Montero Glez dixit. Y tal vez nos pasa esto por pringaos. Si hay más oro en el fondo de la Bahía de Cádiz que en el Banco de España, o restringimos el acceso al Archivo de Indias, o hacemos como Italia, que llamó a la Armada en socorro de los arqueólogos cuando Robert Ballard se presentó en sus aguas con submarinos de la Guerra Fría y Roma decidió organizar un zafarrancho submarino nacional para tener localizados y controlados todos los pecios con el sónar de los militares.

... y si hablamos de sónar, ya se sabe que los suenos, suenos son.

Porque lo que sabemos es que el Gobierno del Reino Unido estaba muy interesada en que permitiésemos a estos intrépidos descarriados que sondearan nuestros fondos para encontrar un barco suyo. Ahora resulta que este oro ni siquiera es del Sussex que buscaban los hijos de la Gran Bretaña. Buscando, buscando, a saber qué encontraron, probablemente en nuestras aguas.

19 de mayo de 2007

Aprender a ser mortal












Lo que queda de Troya en Google Maps

Poemas y mitos iluminan el presente. No son cuentos antiguos, son arcanos que proyectan nuestro propio perfil más allá del tiempo. En medio de una sociedad secularizada y nihilista, en el centro de una polis que reclama más que nunca la construcción de una ética laica que sirva para todos y no implique recompensas supraterrenales, alguien vuelve a echar una ojeada al principio de todos los relatos: La guerra de Troya. Y es una mirada suculenta la de Javier Gomá en el libro Aquiles en el gineceo (Pre-textos), en el que se pregunta por qué un semidios abandonaría el más confortable de los refugios para dirigirse a una muerte profetizada (su madre lo había ocultado entre las hijas de Licomedes para que los griegos no lo hallasen). Pero, ¿por qué volver a Aquiles? Gomá lo identifica con un estadio ético hoy fundamental.

La modernidad siempre prefirió a Ulises, el héroe que sabe entrar y salir del fuego. Hasta Ulises, la nobleza estaba siempre por encima de la astucia y los héroes embestían de frente. Con Ulises, mimado por Atenea, eso cambia. De hecho él le hablaba íntimamente a la diosa (varias veces le requiebra: "Ahora, más que nunca, séme propicia"). Su astucia inventa el caballo de Troya, codifica una lectura pragmática de las reglas que otorga ventaja al jugador más despierto y cimenta nuestro mundo moderno. Pero, aunque la modernidad lo perdonara o lo pasase por alto, recordemos que Ulises también tuvo que elegir un día si acudía a la guerra de Troya. Sin embargo él, desde la astucia, trató de objetar, de librarse del compromiso heleno contra Troya, alegando demencia.

Cuando Menelao fue a reclutarle, sencillamente se hizo el longuis, y sólo la protección de su hijo Telémaco (cuyo nombre significa "batalla decisiva") le obligó a renunciar a su estratagema. Pero lo que hace muy distinto el calado de su elección si lo comparamos con Aquiles es el detalle de que sobre Ulises pende un augurio que se limitaba a anunciar que no regresaría hasta el vigésimo año y lo haría como un mendigo al que nadie iba a reconocer. Algo molesto, sí, pero no mortal. Y Ulises era rey de su isla esquiva, pero no inmortal. La fascinación de la modernidad con el héroe de la Odisea se alimenta también con su largo extravío, que tampoco deja de ser el camino que manaba de la pragmática astucia.







Rubens/ Van Dyck

La elección de Aquiles, hijo de la diosa Tetis, sería muy diferente. Él sabía que su decisión era entre una vida muelle y eterna, pero sin gloria -de la que el gineceo era sin duda un generoso adelanto- y el más breve y glorioso existir sobre la tierra, proyectando la sombra del héroe por antonomasia sobre los siglos de los siglos. Y aquí estamos una vez más hablando de Aquiles, en 2007, de su figura y de su aceptación del desafío de morir.

Porque de eso se trata, de nuestros tratos con la muerte. Asumir hoy la mortalidad, cuando nuestra sociedad oculta la agonía y desliza los cortejos fúnebres por las autovías de circunvalación, no resulta conveniente. Y dice el poeta más útil de la tribu:

Me cruzas, muerte, con tu enorme manto
de enredaderas amarillas.

Me miras fijamente.
Desde antiguo
me conoces y yo a ti.

Lenta, muy lenta, muerte, en la belleza
tan lenta del otoño.

Si ésta fuese la hora
dame la mano, muerte, para entrar contigo
en el dorado reino de las sombras.

J. A. VALENTE

No deja de resultar curioso que Javier Gomá invoque la decisión de Aquiles, el héroe ante el que palidecen los demás guerreros de la historia, para poner el acento en un punto novedoso: la asunción de nuestra mortalidad es un asunto político, porque importa a los miembros de la sociedad. Esto es cierto de muchas maneras, porque la implicación del individuo con sus semejantes, su capacidad de trabajo, su raigambre, su familia, sus ambiciones proyectadas en dimensiones humanas, sus meros sueños, incluso su inclinación a disfrutar del ocio, tejen la fuerza de una sociedad.

Inconscientemente, muchas culturas han mantenido un rito específico para el momento en el que el individuo abandona la niñez y se incorpora al mundo productivo y reproductivo de los adultos. La toga viril de los romanos o el Bar Mitzvah judío son dos ejemplos, cuya lectura armoniza en el libro con el mito de Aquiles, porque la llegada al mundo del adulto y el abandono de la niñez no son sino la templada asunción de la mortalidad propia y el abandono del halo de divinidad que irradia desde el esplendor de la infancia.

En definitiva, el libro de Gomá nos invita a reflexionar de manera pertinente sobre un dilema contemporáneo: por mucho que la sociedad se abandone a una especie de adolescencia sin fin, puramente estética y subjetivista, cuyo desarrollo no sabe ni puede esquivar el nihilismo que lacera nuestro mundo sin sentido y sin porqué, Aquiles en el gineceo nos afina para pensar hasta qué punto se puede objetivar nuestra existencia -la finitud de nuestra existencia- en los otros, en la sociedad, la polis, en nuestra aportación al continuo avatar del mundo. Al elegir asumir nuestra muerte, todos conectamos con Aquiles, un héroe cuya estela no se ha limitado a la cólera cantada por Homero, sino a su decisiva intervención en el momento clave de la historia, de Grecia -cuando Troya cae y ello termina con diez años de guerra por el dominio comercial del Egeo en los albores de nuestra civilización-, de su propia vida -al elegir la gloria de la vida mortal, pese a su brevedad, frente a la gloria olímpica-, y la de la nuestra -según el ejemplo que nos ofrece en su libro Gomá:

"Cuando elegimos una profesión en la organización social o concebimos por otro yo un amor ético que funda una casa, en esa misma hora el sujeto se está jugando su propia mortalidad. Aunque resulte extraño la finitud debe elegirse y ser objeto de personal apropiación, no es algo que ya esté dado o pueda uno disponer de ello sin esfuerzo ni aprendizaje. Más aún, es la tarea de toda una vida que no termina nunca de completarse", dice Gomá en su libro.

Uno no puede evitar acordarse de otros mitos, antiguos y modernos, al abordar este asunto; y sobre todos, uno brilla, por su poética claridad. Éste:

”I’ve seen things you people wouldn’t believe. Attack ships on fire off the shoulder of Orion. I watched c-beams … glitter in the dark near Tanhauser Gate. All those … moments will be lost … in time, like tears … in rain. Time … to die.”

Quien habla es Roy, el replicante de Blade Runner, un ser excepcional creado por el hombre metido a dios. Y entonces el clon ofrece esa lección de asunción de la mortalidad como amor a la vida misma en toda su humana dignidad. Claro que Roy lo sabe al final de sus días. El mérito trágico de Aquiles sigue siendo haber tomado conciencia y decisión en plena juventud.

Trágico como Aquiles o dramático como el clon, la aceptación de la mortalidad nos atañe a todos, como búsqueda de un sentido propio y ético de la vida, que nada debe a consideraciones que están fuera de lo humano. Que pueden ser importantes, pero que aquí no importan.

En definitiva, en una perspectiva actual y contenida, a la que otro buen poeta da su voz:

Matinales neblinas, tardes rojas,
doradas; noches fulgurantes,
y la llama, la nieve;
canto del cuco, aullar de perros,
silente luna, grillos, construcciones de escarcha;
el traqueteo del tren, del carro, niños,
amapolas, acianos, y desnudos
árboles de invierno entre la niebla;
los ojos y las manos de los hombres, el amor y la dulzura
de los muslos, de un cabello de plata, o de color caoba;
historias y relatos, pinturas y una talla.
Todo esto hay que pagarlo con la muerte.
Quizás no sea tan caro.

José Jiménez Lozano, El precio

12 de mayo de 2007

El iTunes de la poesía

Asi leían Ezra Pound su Canto XLV sobre la usura en 1958 -añado traducción aproximada y propia del americano-, y Maiakovski su poema La fuerza de mi voz atruena el mundo / At the Top of my Voice. Dale al play y escucha

















VLADÍMIR MAIAKOVSKI
Prólogo

Con mi corazón sangrante desgarrado en harapos
excitaré
vuestra mente
que sueña en cerebros reblandecidos
cual cebado lacayo en mugriento sofá;
hasta hartarme me burlaré, atrevido y mordaz.

Ni una sola cana mi alma tiene,
ni en mis años hay ternura senil.
La fuerza de mi voz atruena el mundo
y con veintidós años
camino enhiesto, hermoso.

¡Vosotros los delicados!
que sobre tiernos violines recostáis el amor
o, si rudos sois, sobre timbales.
Nunca podréis hacer como yo,
volverse del revés y ser todo labios.
Venid y aprended... (sigue...)

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EZRA POUND

CANTO XLV
Con usura nadie tiene casa de buena piedra
con cada sillar liso en corte y acomodo
para que el dibujo le cubra la cara,
con usura
nadie tiene pintado el paraíso en el ábside de su
iglesia
harpes et lux
o donde una virgen reciba el anuncio
y un resplandor brote del estigma,
con usura
no puede ver el hombre Gonzaga a sus herederos y sus
concubinas
no se pinta cuadro para que dure toda la vida
sino para vender y vender pronto
con usura, pecado contra natura,
es tu pan siempre de trapos viejos
es tu pan seco como el papel,
sin trigo de montaña, harina fuerte
con usura la línea se hace gruesa
con usura no hay demarcación clara
y nadie encuentra sitio para su morada.
El picapedrero se aparta de la piedra
el tejedor de su telar
con usura
no llega lana al mercado
la oveja no vale nada con usura
Usura es un ántrax, usura
mella la aguja en las manos de la muchacha
y detiene la pericia del que hila. Pietro Lombardo
no vino por usura
Duccio no vino por usura
ni Pier della Francesca; Zuan Bellin’ no por usura
ni fue La Calumnia pintada.
Angelico no vino por usura; no vino Ambrogio Praedis,
No vino iglesia de piedra cincelada que dijera: Adamo me fecit.
No por usura St. Trophime
No por usura Saint Hilaire,
Usura oxida el cincel
Oxida el oficio y el artesano
Roe los hilos del telar
Nadie aprende a bordar oro en su dibujo;
El azur tiene un chancro por usura; nadie borda el carmesí
El esmeralda no encuentra a ningún Memling
Usura asesina al niño en las entrañas
detiene el cortejo del muchacho
Ha traído parálisis al lecho, yace
entre la esposa y el esposo
Contra naturam
Han traído putas a Eleusis
Cadáveres se sientan al banquete
invitados por usura.

Usura: gravamen por el uso del poder adquisitivo, impuesto sin relación a la producción, a veces sin relación a las posibilidades de la producción.

Dead o Alive, vivos o muertos, los poetas de este coro cantan para nosotros desde el lugar de las palabras. Pennsound es una idea de la Universidad de Pennsylvania, cuyos scholars han tenido la generosidad de reunir un notable archivo sonoro de poesía americana, gestionando la cesión de derechos para usos no comerciales con los herederos. En nuestro país hay ya embriones maduros, portales tan completos como el de Poesía Española contemporánea de la biblioteca virtual Miguel de Cervantes, de Alicante. Pero hace falta dar un paso más hacia delante.

Hala, España, pásate ya al audio.

31 de marzo de 2007

La ampliación del Museo del
Prado de Rafael Moneo


Toda arquitectura es, antes, un sueño. Algo que imaginas. Un lugar habitable, para llenar con la mirada. Primero sueño, después albañiles silbando, cúmulo de ruidos y ladrillos, y luego polvo de yeso y luz llenando las estancias aún vacías.

El edificio en cuestión es un lugar donde la luz baña un claustro y se tamiza hacia el interior de la tierra, por el lucernario; un lugar donde un viejo ábside se erige centro de gravedad, por su volumen y por las pinturas que sus muros sustentan. Un lugar que extiende la naturaleza desde antiguos jardines a la fronda petrificada en unas puertas de bronce...

Ábside y claustro, parece que hablemos de un templo, pero es el Prado del siglo XXI. La idea del arquitecto surge de un juego de espejos. «El haz y el envés», nos dice. Y los espejos se miran: el ábside se proyecta en el claustro y, en el medio hay un jardín de boj, domado, con dureza geométrica, que dibuja caminos ciegos apuntando al ábside, justo donde están las grandes obras Velázquez.

Moneo explica que el público accederá desde el Museo, precisamente, por la sala basilical, (la de paredes rojas de la fotografía) que está debajo de la sala XII de Las Meninas. Se pasa al vestíbulo, una cuña iluminada por ambos extremos que termina en un cañón cuadrado por el que se ven las copas de los árboles del Jardín Botánico.

De lo más elegante son las salas de exposiciones temporales, sobrias formas y con el suelo de madera de roble. Se sitúan 12 metros bajo el lucernario que hay sobre el claustro. Una de ellas recibe luz natural, y soporte, por una linterna. La otra tiene columnas en el centro. Según Moneo, «el protagonismo es del perímetro en una (nuestra mirada rodea las columnas) y en la otra del centro (los ojos no pueden separarse de la linterna, mágica)».

Otros 6 metros debajo, se encuentran los almacenes donde el Prado podrá guardar los cuadros de su colección que no se muestran. Son enormes y podrán ser visitados por expertos. Desde allí, un montacargas capacitado para elevar 9.000 kilos y en el que cabe "Carlos V en Mülberg" nos conduce a las plantas de arriba, donde se sitúan los talleres de restauración y el gabinete técnico, el lugar en el que los cuadros serán reparados, desnudados y estudiados.

El nuevo gabinete de dibujo y grabado es un lugar asombroso. Forrado de madera, suelo, lienzos y techo, sorprende al entrar, por la ventana cuadrada que da al jardín de boj. Es el mismo vano que, bajo cota, apunta al jardín botánico al final de la cuña. Hay rimas por doquier y ésta es una de las más sutiles.

Subimos por unas escaleras mecánicas al centro espiritual del nuevo edificio que es el claustro, restaurado pieza a pieza, bañado por luz natural desde el lucernario: «Es una pieza más del museo», dice Moneo, «y de primer orden, porque muestra cierta dignidad crepuscular del arte que nació en tiempos de los Habsburgo. Y aquí se instalarán las esculturas de los Leoni, retratos de los Austrias soberanos, de modo que estará ocupado por sus fantasmas».

Fantasmas y sueños, eso es la arquitectura, en el inicio y en los vestigios. Hoy podemos imaginar el Prado lleno de otros sueños, los cuadros y los pensamientos de quienes los contemplan. Pero el escenario está preparado, hermoso y contenido, con la fe en el futuro que todo sueño demuestra y con la delicadeza de incluir los vestigios de la piedra antigua, roto el cordón umbilical del claustro son su tiempo, pero vivo también en nuestros días, dentro del museo.

Al fin y al cabo vivimos contando vueltas al sol: años; la tierra no deja de ser un claustro alrededor del que giramos bajo la luz de un gran lucernario. Y el tiempo se desliza hacia el pasado, mientras seguimos construyendo en el aire nuevos sueños.

Precisamente para este viaje en el tiempo parecen hechas las puertas de Cristina Iglesias, barrera vegetal de bronce, fronda petrificada, entrada mágica.

La España de Rosa Regàs

Según Rosa Regàs, en España impera «el odio». Cree el ladrón que todos son de su condición.

Los hombres ven a las mujeres «sólo como madres, esposas, prostitutas, sirvientas o hijas, no como iguales». En Madrid «me escupen por la calle». «He sufrido toda mi vida a la extrema derecha». Si gana el PP las elecciones, «no quiero ni pensar lo que podría pasar», y ABC publica «mentiras», según contaba Carmen de Carlos el otro día desde Buenos Aires.

Invitada por el Centro Cultural de España en la capital argentina, la funcionaria Rosa Regàs ofreció su particular visión de nuestro país. «Un periodista de ABC, Jesús García Calero, se la tomó conmigo y me acusó de tener chóferes, de que me había ido de vacaciones con mis hijos y mis nietos con dinero de la Biblioteca Nacional, me acusó de no hacer nada. En fin, fui al Congreso a explicar lo que había hecho en la Biblioteca, pero no les sirvió de nada porque siguieron atacándome y decían que yo maltrataba a la gente».

---------------------SIC----------------

El autor de este blog, desde el Mar de Tiempo, no comprende cuánto debe escocer, en la escala de Richter, la crítica a la mala gestión y pésimo trato de Regàs a sus trabajadores. Los datos publicados no fueron contestados con argumentos en su día y la sectaria septuagenaria tiene que irse a Página 12, (B.Aires) el órgano que Óscar, mi amigo chileno, define como "ese extraño engendro de izquierda nacionalista argentina, pontificadora, altisonante y transpirada", para difamar al periodista crítico con nombres y apellidos como conocido facha. Que extraño que su jefa directa, la ministra de Cultura, concediera una entrevista exclusiva al mismo sujeto el mismo día que se publicaba la incontinencia de Regàs.

No había nada ideológico o misógino en las críticas publicadas. Esta mujer no merece el puesto que ocupa, claramente. Sus ideas de la vida pública se parecen, supongo, a las de Eric Honecker, al menos por su demostrado interés en la vida de los otros.

Las informaciones de ABC fueron contrastadas y nunca desmentidas, ni desde la Biblioteca Nacional ni desde el Ministerio, y nunca hablaron de viajes ni de familiares (excusatio non petita); nada hacía presagiar que Rosa, conocida autora de la serie Abuela de Verano que ha decidido irse a adoptar todos sus odios en África, confundiera el ejercicio de la libertad de expresión con el esputo.

¿Qué libertad es la de Rosa? Mejor no removamos, no la toquemos, que así es la... Rosa.

27 de marzo de 2007

La vida de los otros... y Almudena Grandes

Crispa, crispa, Almudena Grandes, con un lenguaje totalitario.
Por abyectos que sean los cantamañanas, ¿no hay otra oferta, en tu fina inteligencia, que el fusilamiento al amancer? Qué gatillo tan fácil.
¿La escritora, mujer que se supone de palabra, fusila en lugar de argumentar, o argumenta con el fusilamiento?

Todos sabemos dónde acaba el totalitarismo de la izquierda. Acabo de ver "La vida de los otros", retrato realista del gran misterio de la dignidad humana: El porqué, incluso en el infierno dictatorial, en este caso comunista, alguien se empeñó en diferenciar el bien del mal, la libertad de la delación, la seguridad del estado de la pútrida lascivia del poder.

Qué miedo da escucharte, Almu movilizadora. Recuerda que no hay víctimas éticamente superiores; que, contando, las víctimas de Stalin son, así, a ojo de buen cubero, 25 millones. Y no sé por qué hoy me acuerdo más de uno, solo uno, de ellos: el poeta Osip Mandelstam, muerto en un campo siberiano, se supone, después de años de deportaciones, interrogatorios, humillaciones incontables.



TODAVÍA NO ESTÁS MUERTO

Todavía no estás muerto. Todavía no estás solo.
Con tu amiga la mendiga (*)
Gozas de la grandeza de las llanuras,
De la niebla, del frío y de la nevada.

Vive tranquilo y consolado
En la pobreza opulenta, en la miseria poderosa.
Son benditos los días y las noches
Y es inocente la fatiga dulce y sonora.

Infeliz aquel que, como su sombra,
Teme el ladrido y maldice al viento.
Y miserable aquel que, medio muerto,
Pide limosna a su propia sombra.


OSIP MANDELSTAM

(15-16 de enero de 1937)

("Cuadernos de Voronezh". Traducción de Jesús García Gabaldón. Editorial Igitur, 1999)

Así que Almudena -y todos los demás que, en ayunas, comparten la misma gana de matar-.
¡¡¡Al adelantar por la izquierda, un poquito de por favor!!!

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* La mendiga era
Nadezhda (Esperanza), su mujer.

19 de marzo de 2007

300, las Termópilas
y las manifestaciones

Qué poco hemos avanzado desde Grecia, en tantos sentidos...

Ya entonces, en el bando griego estaban contados los soldados y las armas *. Pero las cifras del bando persa nunca estuvieron claras. En realidad lo que había era una guerra de cifras, como fondo a la batalla de las Termópilas. Verbigracia: los persas serían entre 250.000 (según la delegación del Gobierno) o un total de 1.000.000 de soldados (según la Comunidad de Madrid) ¿Cuántos formaban en realidad el ejército invasor? Tal vez la media...

Con motivo del estreno de la película, valga esta broma para destensar nuestra Numancia, en la que todos estamos numancos de una de las dos Españas

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(*)
300 hoplitas espartanos (a los que hay que sumar otros 600 ilotas, pues cada espartano llevaba dos siervos a su servicio), 500 de Tegea, otros 500 de Mantinea, 120 de Orcómeno y 1.000 hoplitas del resto de Arcadia: 400 de Corinto, 200 de Fliunte, 80 de Micenas, 700 tespios y 400 tebanos, además de 1.000 focenses

7 de marzo de 2007

Briseida

-Lo malo del entusiasmo, en los políticos, es el indisimulo.
-¿Su primer entusiasmo cual fue?
-Briseida
-No jodas, hombre, digo de ahora.
-El Tinell, el pacto.
-¿Que tiene de indisimulo?
-Dice: "CRITERIOS SOBRE ACTUACIÓN POLÍTICA GENERAL
"Ningún acuerdo de gobernabilidad con el PP, ni en la Generalitat ni en el Estado Los partidos firmantes del presente acuerdo se comprometen a no establecer ningún acuerdo de gobernabilidad (acuerdo de investidura y acuerdo parlamentario estable) con el PP en el Govern de la Generalitat. Igualmente estas fuerzas se comprometen a impedir la presencia del PP en el gobierno del Estado, y renuncian a establecer pactos de gobierno y pactos parlamentarios estables en las cámaras estatales".
-¿Es el Big Bang de lo que está pasando?
-No. Es, sencillamente, antidemocrático, no habla de elecciones. Y el tic totalitario hasta hoy... Todo entusiasmos, preámbulos.
-Briseidas. Pero no hay nadie libre de pecado, ni en la izquierda ni en la derecha.
-Pero hay un pacto firmado a un lado, el que gobierna.
-¿Y el otro?
-El otro mal disimula los celos por la esclava.
-Del poder.
-Y de sus erratas.

17 de octubre de 2006

La máquina del tiempo

Estábamos en el despacho de Juan Luis Arsuaga, en el Instituto Carlos III.

Él trataba de poner un ejemplo de cómo el tiempo es un continuo, que nos relaciona con el pasado remoto, directamente. Una idea de arraigo interesante, en la que el fósil es mi abuelo, y mi maestro, en la que yo repito y renuevo sus sueños y sus miedos, sus costumbres paleolíticas. El paleontólogo propone un juego: mira el dentro del paisaje y encontraras tu rostro.

«En la llamada Tierra de pinares, -dice Arsuaga- en Segovia, junto a Santa María la Real de Nieva y Domingo García hay un afloramiento de pizarra, y, grabado, un caballo paleolítico. Los pinares están plantados sobre un mar de dunas, un desierto -como el Gobi-, trenes de dunas que había al final de la glaciación hace trescientos mil años, con humedales intercalados. Allí estaban vagando las manadas de caballos y los hombres las seguían. Desde allí se domina toda la zona, es un hito. Hay tumbas visigóticas excavadas en la pizarra. Es un lugar mágico y más mágico si sabes todo esto.»
»Si puedes entenderlo e ir más allá en la visión de continuidad, llegarás a los pinares en su uso tradicional para resina, durante miles de años, y la llevas a nuestros días y vas a Cantalejo, donde hasta ayer todavía se tallaba la piedra exactamente como en el paleolítico para fabricar las lascas de pedernal de los trillos.»
»Si eres capaz de ver todo esto en la misma visión: las rocas y su origen, la glaciación que hubo allí, los campos de médanos, las arenas voladoras, las manadas de caballos, los grabados, los pinares, la explotación de la resina, las piedras de los trillos..., si eres capaz de tener esa visión integradora del pasado más remoto con el presente más cercano acaricias esa continuidad. Y está el románico de Santa María, y ahora el AVE, y la amenaza de un embalse en la zona de Bernardos.»
»Y al fondo se ve la sierra, azulada, y en primavera coronada de nieve. Pío Baroja decía que parecía una ola gigantesca sobre la meseta. Uno comprende así que es un lugar sagrado.»
»Ese es el servicio que aportan la ciencia y la cultura. No puedes estar trabajando toda la semana como un negro y luego irte a un centro comercial. Hay que sublevarse, eso no es la vida humana. El placer de las cosas -concluye Arsuaga- está en directa relación con el conocimiento que tengas de ellas.»

-Ese es el sitio adonde yo iba en bici a jugar, a ver el caballo, a recolectar piritas de hierro, a mirar el mar de pinos a la espera de un barco... Ese es un territorio que dibuja mi rostro con cara de niño.
-Ya es casualidad. Entonces lo entiendes perfectamente.


El presente nos cerca. El pasado es un sendero borrado, una estela desapareciendo. Hay que leer los signos, es bueno para la memoria, y no nuestros prejuicios. Las líneas imaginarias sólo son un apaño. Sin el ecuador, los meridianos, las órbitas, todo es más bello.

Un hombre caminando, una mujer caminando. Un caballo dibujado en una piedra, bajo las nubes. Y la máquina del tiempo, que mira por nuestros ojos.