6 de agosto de 2005

¡Por fin!

Tiempo otro, tiempo propio,

saber que NO las reglas

que jugar ES el juego


¡Vacaciones! Posted by Picasa

El juego es jugar....

4 de agosto de 2005

Dunas


Si quieres acercarte un rato a las dunas de marte, haz click sobre el título de este post.

2 de agosto de 2005

Extraordinarios

Después de un asombroso reconocimiento literario a su espíritu indómito, que le llevó a la corte imperial de los Tang, Li Bai, o Li Po "cayó" enredado en las intrigas de cortesanos ávidos y envidiosos. Marchó al exilio y su espíritu salvaje volvió a fluir libremente bajo lunas inalcanzables. Afable y solitario, amigo de los ríos y de la Vía Láctea, Li Bao gastó su vida bebiendo y regalando sus poemas.

De su visión fugaz del mundo y de sus incandescentes descripciones del amor y de la soledad poco se puede añadir. Nunca huyó de la dulzura, pero trató de endulzar el amargo regusto de la vida con buen vino, en exceso tal vez. Y ese punto contrasta con su testimonio vital, que nos orienta hacia las poéticas de la retracción, tan propias entre sus contemporáneos taoístas y entre las que, una vez más, Li Bao resultó inclasificable. Y dice el Tao: retírate una vez realizada tu labor.


Li Po (Li Bai) murió borracho, quiso beber la luna en el río Amarillo Posted by Picasa

Bebiendo solo con la luna
(Versión libre)

Alzo mi copa entre las flores.
Bebo solo, no hay nadie junto a mí--
aun así brindo con la luna.
Con mi sombra, somos tres.
Aunque la luna no bebe, y mi sombra en vano me sigue,
somos tres compañeros un instante
y resuenan nuestros brindis en el palacio de la primavera.

Canto. La Luna me da aliento.
Y bailo, hasta que mi sombra vacila.
Desde que recuerdo, fuimos compañeros.
Pero ahora estoy borracho, y todos nos perdemos.
¿Es que no hay nada seguro? ¡Sombra! ¡Luna!
¡Nos veremos, en algún lugar del río
bajo el camino de estrellas!

Li Po

29 de julio de 2005

Ya tengo la respuesta

Y es un secreto, lo siento. Sólo puedo decir:

Los ciclos abren y cierran las puertas. A veces somos capaces de verlas y pre-sentirlas, antes de cruzar.

Lo importante es que permiten enfocar lo que de verdad es importante.

Paralelamente, ayer tuve un regalo añadido -¡qué día!-, y supe interpretar, por fin, tal vez completamente, los versos finales del Cántico:

"Y la caballería
a vista de las aguas descendía".

Pero es otra historia que contaré en próximos posts.

26 de julio de 2005

El arjé del amor


http://www.antique-book-reviews.com/Artifacts/Asian/Asian_47.html Posted by Picasa

Está a punto de aparecer en España -seamos nación o chanfaina- un libro interesantísimo que reúne toda la milenaria sabiduría erótica china. Al parecer, Siruela tiene intención de publicar la obra "La vida sexual en la antigua China", del sinólogo R. H. van Gulik, a primeros de septiembre. El libro, aparecido en 1961 en su lengua original, ya había pasado por las librerías españolas -fugazmente, puesto que pronto se agotó-, hace más de 20 años.

El índice recorre el contenido apasionado y apasionante de esta obra de erudición y delicada meticulosidad, por todas las dinastías de sus cuatro mil años de historia, por sus usos y costumbres, por la vida íntima -lo que se sabe- y la pública -lo que se cuenta- del imaginario erótico oriental. Mapa completo de los siglos de pasión acumulados, montaña inmensa de coyundas y besos como aquella montaña de amor sobre la que, según Juan Ramón, se cimentaba la Colina de los Chopos. Un derrubio, en fin, de humanidad en éxtasis y de vidas que lucieron con rareza hasta extinguirse.

Un legado impagable en estos tiempos de bombas sin porqué y odios fanáticos, porque parece muy pertinente recorrer los trayectos de tan rico aluvión como éste de la refinada y difícil amatoria china. Desde las primeras dinastías que fueron construyendo la base de este ars amandi hasta la gran eclosión de la dinastía Ming, cuya liberalidad sexual marcó profundamente la sensualidad y el refinamiento de su imperio -trasfundido en el arte, pinturas, porcelanas y finos enseres-, pasando por la reacción moralista de los seguidores de Confucio -Dios los confunda- que llegaron con la dinastía manchur de los Ching, de la que el libro muestra incluso una tabla de pecados, como si fuera un prontuario de algoritmos, donde se recuentan -no sin cierto regusto pecaminoso en la tipificación de las perversiones- los deméritos ocasionados por infringir las leyes amatorias establecidas. En realidad, es un ingenuo y repetido pecado a lo largo de la historia el empeño de los hombres por controlar volcanes con sólo describirlos... Nadie es perfecto.

Tal vez en próximos posts podamos asomarnos a la apasionante lectura que más de una blogger que conozco no va a perderse. El libro será una delicia, pues viene notablemente ilustrado con la imaginería de las diversas épocas, con la claridad formal y la delicadeza de la que China es capaz. Desde las acrobacias amatorias a la imagen de una mujer despertando dulcemente a su amante dormido... Porque la vida es sueño.

¿Y el amor?

El Tao que puede decirse ya no es el Tao

20 de julio de 2005

Esta noche


NOAO, AURA, NSF Posted by Picasa

Hoy tendremos la primera Luna llena de verano.

Tal vez fugaz y roja

-cierro la boca-, mirémosla ascender desde algún lugar en el mundo. ¿Sabemos dónde?

Visión del realismo


Johannes (protagonista de "Ordet", Dreyer, 1955) enloqueció leyendo a Sören Kierkegaard. Luego hizo su milagros Posted by Picasa

El animal parlante que somos piensa que las palabras pueden pesarse con distintas balanzas, cuando en realidad no es así. No existe un mundo místico, ni poético, ni grandioso separado por un cortafuegos del mundo "real" y prosaico. Ni el poema está separado del insulto por por el filo de ninguna aleación de metales morales ni la procacidad está separada del misterio.

La primera añagaza de quienes debilitan el valor de las palabras suele ser la distinción, la discriminación entre unas y otras, entre las palabras poéticas y las mercenarias, entre las que se lleva el viento y las que la imprenta registra para los espejismos de la posteridad, entre las que mojan pan en el chapapote político o el de la prensa cordial y hepática y las que salen de la Academia, que se suponen ya limpias, fijas y rebosantes de esplendor. La cuestión del peso y el valor de las palabras pende siempre y únicamente de nuestra conciencia.

Precisamente, es en el Libro del Esplendor, el Zohar de Moshé de León, donde figuran las palabras en su mayor desnudez esencial, porque nombrar es crear; «combinar y permutar letras es generar un movimiento interminable, una fuente continua de vida». El Zohar, libro sagrado para los hebreos que fue escrito por un judeoespañol, relata cómo «en el Principio fue la Palabra», porque el mundo surgió de las veintidós letras y diez números del alfabeto hebreo: «las letras con que el cielo y la tierra fueron creados». Si observamos el tríptico de El Jardín de las Delicias de El Bosco con las tapas cerradas veremos en la parte superior de la tapa izquierda a Dios en el momento de crear el mundo, con un libro sobre las rodillas, que contiene, claro, las palabras de la creación, las del Zohar.


La Creación del mundo en las tapas de el Jardín de las Delicias

Cábalas aparte, muchos piensan que pocas veces la palabra ha valido menos que hoy porque la gente niega sin dar ninguna excusa lo que dijo el día anterior, y también por el uso de eufemismos, uno de los pocos campos en los que nuestra civilización ha llegado a ser virtuosa. Por eso cabe recordar aquí la maravillosa pelicula de Dreyer, titulada Ordet (Palabra) -reestrenada en España estos días, donde el gran director danés se empeñó en relatarnos el poder milagroso de la palabra a través de una resurrección. Estremece esta película de veras a quienes la contemplan, porque confronta precisamente el valor neto de las palabras y su bruta utilización moderna en nuestra mente.

Pero lo más interesante es que Dreyer nos deja claro que el mundo de las palabras es uno, santo y pecador a un tiempo, que diría San Agustín. Hay que decir que el director danés era un ser inteligentísimo y discreto que, como quien no quiere la cosa, a menudo decía verdades como puños. Y una de las más impresionantes que recuerdo haber leído fue la revelación de que yerran quienes buscan la mística en un mundo sobrenatural. Escuchar esto a mí me abrió los ojos.

Para él no hay diferencia de mundos -es como discriminar entre palabras con añagazas- porque no existe un mundo parecido al surrealismo en el que la mística existe. Dreyer creía a pie juntillas que la mística, o el misterio que buscaba con sus obras, era el verdadero realismo. Conviene repetirlo para su comprensión total: el verdadero realismo.

Porque, ¿quién tiene la patente de lo que es la realidad? Cada uno mira el mundo como puede o le parece. Lo que no es lógico es que nos cueste tanto comprender que siempre miramos el mismo mundo. Si la mística está incluso en el erotismo, si lo sagrado se encuentra en la naturaleza, incluida la naturaleza humana, en perfecta vecindad con la crueldad o el humor negro.

Somos puro aluvión, la conciencia es agua turbia y nuestra mirada, a veces, sin embargo, nos esclarece. La pureza no es una cualidad inhumana. No permanece dentro de urnas de cristal. Si está en algún lugar es dentro de los humores acuosos de nuestros ojos.

Como dice el Tao, hay que aprender del agua, ser humilde donde los haya, que no tiene forma sino que adopta la de quien lo contiene, que está dispuesto a entrar en los lugares que nos parecen impuros.